Hilvanando HISTORIAS: Teresa y Otto

Una tarde de enero de 2018 me fui a charlar con Teresa y Otto, una pareja emblemática de Garzón, llenos de historias y sabiduría, esa sabiduría de campo, de plantas, de la vida misma.

Su casa es una esquina sobre la plaza, siempre blanca  inmaculada a la cal, con los malvones rojos en flor.

Sentados en la mesa redonda de patas de metal empezamos a charlar de la casa, fresca y semi-oscura para contrarrestar el calor desértico de esta tarde veraniega.

Fotos de Heidi Lender y ADENTRO. Gracias Cruz Creative LAB.

Tiempo de lectura: 9 minutos

Que fresca que está la casa…

Teresa: Es fresca sí, bastante fresca, si manejas las puertas. En la mañana nosotros nos levantamos y abrimos todo para atrás, por las 8 ya empiezo a cerrar y dejar rendijas en las puertas.

A qué hora se despiertan, muy temprano?

Otto: a las seis, seis y algo… nos levantamos a tomar mate.

Y duermen siesta…

Teresa: ah! La siesta si!

Otto: La siesta es sagrada! (se ríen y se miran)

Teresa: Y no nos acostamos temprano tampoco, no menos de las 12.

Les quedó costumbre de atender el almacén o siempre fueron de acostarse tarde?

Teresa: Siempre, porque mirá, desde que estábamos en el campo, él siempre venía tarde y se bañaba, tomábamos mate y cena… y…nunca nos acostamos temprano.

Otto: El horario siempre fue tarde…

“Tiene una chochera, tiene 86 años siempre al lado mío.”

 Teresa: Tiene una chochera (habla de Otto, su pareja desde 1956)… tiene 86 años siempre al lado mío, anda cuidándome que no me confunda…

A qué edad se Casaron?

Teresa: A los 30 me casé, hacía 14 que éramos novios. Pero mi padre estaba enfermo y estaba solo, no llegó la hora… Había que atender.

Yo crecí en el campo donde está Otto Carlos (su hijo). Y Otto vivió muchos años en el paso del tigre, allá en el puente en José Ignacio. De allá venía a la escuela de Izcua en ómnibus.  Antes tenía maestra particular en la casa, y después, cuando pasaban los ómnibus empezó la escuela. Y si estaba lleno y no lo levantaba, hacía 15 kilómetros a pata!

Yo iba a la escuela de Garzón en carro tirado por bueyes, peleábamos!  Teníamos que bajarnos a sacarlos del barro. Los Lunes en vez de entrar a la 1 entrábamos a las 2 o las 2 y media (se ríe con picardía) llegábamos tarde. Las maestras ya sabían. Y los Viernes para atrás. Pasábamos la semana acá, porque teníamos un ranchito.  Antes el club social era enfrente al ranchito nuestro, donde ahora está el teatro.

En qué año se mudaron a Garzón?

Teresa: En 1977, alquilábamos donde ahora esta Silvia Helena. Ahí estuvimos unos años, en esa época no había luz ni agua.

Otto: No había nada…

Teresa: Cuando nosotros vinimos prendían las luces de 8 a 12 de la noche, prendían un motor a Gas Oil para todo el Pueblo. Y había aljibes…

Otto: En la plaza tenían bombas de agua.

Teresa: Había que bombear con una bomba con brazo largo de hierro. Estaba donde está la canilla que no funciona frente a la iglesia. Esa es la conexión de la bomba.

Nosotros siempre tuvimos aljibe. Ahora está todo abandonado, todo roto, pero hay agua de lluvia.

 En el medio de la charla Teresa se acuerda y le comenta Otto…

Teresa: Las tijeras de cortar flores ¿sabes dónde deben estar? Con la lechuga, que hoy no usé lechuga, con la lechuga, busca las tijeras…

“Acá no se usa ni fertilizante ni insecticida.”

Ustedes tienen huerta?

Teresa: si, sí.

Otto: hay algo, sí.

Asique comen lo que plantan…

Otto: Todavía estamos comiendo los zapallos de la cosecha pasada, el Cabutiá.

Teresa: Del año pasado. En todo el año no compramos zapallo. Los tomatitos son así (hace gesto de pequeño con la mano) pero todos rojitos y sanitos, son chiquititos.

Otto: Todo orgánico

Teresa: Acá no se usa ni fertilizante ni insecticida.

Cómo hacen con las hormigas que se comen todo?

Teresa: Las hormigas se persiguen afuera y se pone lo tóxico afuera.

Otto: Las persigo mucho! (Ríe con picardía) de noche!

Teresa: Adentro usamos Ajenjo, toronjil, hay romero, agua de tabaco y cebolla. Yo no tiro nada, las cascaritas de la cebolla van todas a un jarro con agua, porque es desinfectante y fertilizante.

Ah! tenés todos los secretos! (nos reímos todos)

Teresa: Y los años m’ija, no vienen solos! Y la cebolla, si la sabes usar no lloras, le saco todas la cascaritas y a la heladera. Varios días a la heladera y cuando la vas a usar no lloras.

Teresa: El patio se ha vuelto un yuyal, un bosque…

Otto comenta que Mariano “se debe haber encontrado todas las cabezas de jabalí afuera. Hay como diez o doce cabezas puestas así…”

Ustedes cazan mucho?

Teresa: si, el hijo, Otto Carlos.

Otto: Yo, ya no, antes sí.

Teresa: El hijo tiene 16 perros. Tiene los de cacería y los de trabajo.

Que es lo que más les gusta de la casa?

Teresa: La tierra la adoro, pero ya no puedo bajar la vereda. .. Entonces tengo todo encima de la vereda. Todas las plantas encima de la vereda, tengo morrones en flor, un jazmín, que hoy le corté dos flores, pero todo está en tarritos y jarritos. Los cherry, salgo y me los como así de la planta (actúa). “Ahh! Me encanta los cherry…. y son una plaga!”  Si no les falta el agua dan y dan…

 Y con que las riegan?

Otto: Por el momento estoy esperando a ver si llueve, porque el año pasado regué y cuando quise acordar había tocado las hojas del maíz y se empezaron a secar todas… las hojas ya están secas.  Las zapalleras andan bien y los porotos frutilla también.

Teresa: yo riego con agua de la canilla nomás…

“…tengo morrones en flor, un jazmín, que hoy le corte dos flores, pero todo está en tarritos y jarritos.”

Hay algo que extrañen del almacén o del campo?

Otto: Ya no…  ya nos hemos aclimatado. Al principio sí, porque Teresa ya no puede estar sola, entonces yo tuve que suspender, dejé de ir al campo. Yo iba casi que todos los días al campo.

Teresa: tuvimos 700 ovejas, ahora solo tiene 100.

Cuando Otto Carlos era chiquito íbamos a deschalar maíz con el niño a cuestas. Trabajamos mucho… trabajo, trabajo, trabajo. Cortábamos piques, los hacíamos a serrucho con troncos grandes para vender.

 

Hace cuanto cerraron el almacén?

Teresa: 4 años.

Tanto?!

Teresa: si

Parece menos… no lo extrañan?

Teresa: ahora ya no… pero al principio, Ah! Fue un tormento.

Igualmente venían los amigos de siempre…

Otto: sí, sí.

Teresa: (Apunta al antiguo almacén) Ahora es depósito… Sigue la heladera, todo.  Pero está de galpón… ¿Te gustan los limones?

Sí, me gustan.

Saca una bolsa doblada en triángulo y le comento que me enseñó a doblarlas así hace mucho tiempo.  Se ríe y me llena la bolsa de limones brillantes, frescos y amarillos.

¿Sabes para que uso el limón? Para lavarme los dientes y las manos. Uso pasta de dientes, pero esto los deja muy blanquitos.

Teresa: El almacén lo tenemos desde el año 70. Nos casamos ese año, pero lo teníamos ambulante y vivíamos en campaña. Veníamos con el tractor y la zorra y vendíamos en la calle. Traíamos pedido o vendíamos. El azúcar venía en bolsa de 50KG y la medíamos, la yerba también, la pesábamos y poníamos en bolsa de papel. No sé lo que es ir a comprar al almacén, cuando era chica lo hacía mi madre… y me casé y tuve un almacén.

“No sé lo que es ir a comprar al almacén, cuando era chica lo hacía mi madre… y me casé y tuve un almacén.” 

Me muestras esta cajita que es tan linda…

Teresa: ¿Esta? Está llena de hilos, ordenados por color. Primero tuve una maquina Singer y luego cambié. Perla viene y me pide auxilio por hilos, porque sigo teniendo…

Perla viene y me pide auxilio por hilos, porque sigo teniendo…”

Yo cosí hasta el año 66, porque me ocupé de coser a pedido. Tenía 12 años y cortaba prendas ajenas. Iba a la escuela y ahí la maestra enseñaba corte. (Saca una bolsa del mueble) Esto lo hice cuando tenía 12 años, con el hilo que saqué de la boca de las bolsas de ración de las vacas. Está tejido con eso, por eso los hilos no son todos del mismo color…

 

En memoria de Teresa que siempre nos recibió feliz, nos ayudó, nos contó mil historias del pueblo, de sus nietos y la familia. La recordaremos siempre con cariño.


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